Natural-infancia

Hace días, meses incluso, que observo como madres se enorgullecen de la belleza que derrochan sus bebés. No hablo de lo bonita que puede ser la instantánea de tu niña jugando con su primera pelota o aprendiendo a montar en bici y vestida de forma holgada. Comparten vídeos de sus hijas (de 5 a 10 años) maquilladas. Vestidas como si hubieran crecido 10 años en quince minutos.

Les aumentan la edad. Por un lado, físicamente. En pleno apogeo de Peter Pan y Pepito Grillo en sus sueños, destrozan la inocencia y niñez de una cara pura y tierna. Sus ojos se pintan con al menos tres distintas tonalidades oscuras. Sus pestañas se bañan en un rímel que alarga sus pestañas. Y un rojo latente se apodera de sus pequeños labios. Deja de ser una niña en plenitud para ser una mujer -bastante- en potencia. La mirada que lanzan al objetivo no es una mirada inocente, extrovertida. Es retadora, ambiciosa de lujos cual modelo profesional. Su altura crece unos centímetros mas al calzarle tacones. Y entramos en la ente de la psicología infantil. Esa niña verá en cada sombra de ojos un bálsamo a sus humanizadas manías, una máscara para evadir su miedo al rechazo. Como no, verán en cada sombra un modo de ser “jóven, guapa y con éxito.” Cuando quien está actuando en su inconsciente es la Barbie de turno. Los adultos deben dejar las cosas a su tiempo. No querrían que con esa edad comenzara a enamorarse. Ni que se ocupe de asuntos o responsabilidades que atañen exclusivamente a los mayores. Maquillarse es un defecto que reconozco, en especial, en mi. A veces me preocupa mostrar una mala cara. Pero solo a veces. En definitiva, la infancia no debe trastocarse por impulsos o deseos antecesores.

Si cada vídeo finalizara con un lavado de cara de cada niña maquillada, conseguiría un número mayor de “pulgares arriba”. Se demostraría que lo importante no está por fuera, en la superficialidad. Esos productos difuminan plenamente la naturalidad, la capacidad que una persona tiene para querersa a sí misma. Sobre todo, si hablamos de niños y niñas que se maquillan por hábitos inculcados por adultos a tan temprana edad. La natural-infancia es una manera de crecer. Provoca que jóvenes afronten sus problemas tal y como suceden, tal y como son. Hace que las niñas quieran ir en tenis en lugar de “princesitas”, quieran mancharse del agua de los charcos en otoño. Esta forma de vivir la niñez nos aleja de un futuro con nula reflexión y autoconciencia. Escasea de valores extravagantes y hace fijar la atencion de cada niño en los pequeños detalles experimentales, no materiales. La natural-infancia hace replantearnos seriamente la trivialidad impuesta. Es otra tarea pendiente. Si invirtiera cada padre o madre esos minutos en explicarle a sus pequeños que en la vida hay que tener valor y quererse a uno mismo con sus defectos y virtudes, sus filias y sus fobias; abriríamos las puertas a lo natural del ser humano.

 

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La polémica comenzó en Francia. Vogue Paris Cadeux decidió publicar un reportaje en el que, vestidas de Versace e Yves Sant Laurent, niñas de menos siete años posaban maquilladas. He aquí unas fotos del mismo. Continúa leyendo Natural-infancia

Marwadictos

 

Todos mis futuros son contigo9788408141037.jpg

Marwan

Editorial Planeta, Barcelona, 2015. 233 págs., entre 13 y 15 euros

 

El efecto Marwan ha llegado a numerosos parques, autobuses, bibliotecas, sofás… El cantautor y poeta continúa con la oleada de nuevos versos que han logrado tornar el clima cotidiano de la poesía en la comunidad hispanoparlante.

Las salas de España y América han cobijado el éxito de este madrileño gracias al impulso dado por el boca a boca y el auge de las redes sociales. Cuanta más empatía sienten los lectores con cada íntima estrofa escrita, el acogimiento de notoriedad y prestigio en su pluma es mayor. Esto comienza con la lectura del primer libro, “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío” (2011) y continúa con “Apuntes sobre mi paso por el invierno” (2014).  Y recientemente, “Todos mis futuros son contigo”. Ilustra su portada de una forma atractiva y colmada de simbolismo de la mano de Martín Acosta y Capear. En su contraportada se esboza un retrato del autor y la estrofa del poema “Aunque fuera breve”, la cual define el género en que el poeta nos sumergirá: la poesía. Así, sus poemas se contienen por módulos, divididos estéticamente por hojas oscuras acompañadas del título del mismo y, en la página izquierda, pequeños versos de autores de prestigio (Nicanor Parra, George Steiner, Pérez-Reverte…). Cada número de página se acompaña de una pequeña pieza de ajedrez, en un nuevo tablero para jugar a una forma nada convencional de escribir poesía.

Marwan traza una línea intimísima. El libro ha sido dedicado a su tío fallecido, quien sufría una discapacidad mental y la “capacidad de saltarse los muros de la lógica”. Este libro presenta la “montaña rusa” del sentimiento que más éxito en la literatura y altibajos, en la realidad, tiene: el amor en todas sus facetas. El desamor, los romances fugaces, el amor como una forma suicida y, salvadora; llegan a nuestra mente para iniciar una reflexión acerca del papel que este puede tener en nuestro día a día. El poemario no solo cuenta con versos dedicados a esta fuerza interior sino que incluye frases y textos en prosa que pulsan la protesta social, la justicia, el encuentro del ser humano consigo mismo y con sus miedos… De ahí que los lectores se puedan sentir plenamente identificados con cada texto, en prosa o en verso, que se haya podido insertar.  “Porque los buenos escritores escriben con los ojos para que puedas verlo tú también, para que visites a la emoción […]”, añade Marwan en su solapa derecha.

Los libros publicados por estas nuevas generaciones, donde encontramos nombres como Diego Ojeda, Carlos Miguel Cortés o Elvira Sastre; siguen una misma dirección por la que Marwan también camina, en este y en el resto de libros publicados. Se trata de una lectura directa, desenfadada y empática con el contexto actual, alejándose de las métricas y recursos literarios clásicos asentados.  Se expresa con un lenguaje coloquial y libre de tecnicismos o latinismos que facilita, aun más, su interpretación. Gracias a ello, se puede leer en pocos días e, incluso, horas. Todo hispanohablante podría adquirir este libro ya que es universalmente entendible en este idioma. Va dirigido, en especial, a un público juvenil y adulto.

Perder la noción del tiempo y recrear en nuestra imaginación cada escena, cada lugar, es una tarea sencilla a la hora de leer este libro. Bajo el titulo de cualquier página podemos hallar acontecimientos del que hemos sido partícipes o soluciones a decisiones personales que aún no hayamos tomado. Ningún sentido quedará intacto si dejamos de lado la poesía clásica para ensimismarnos en “Todos mis futuros son contigo”. Marwan llena de vida a cada lector, al pie de sus letras.

Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 880 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 15 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Jornada de reflexión

Las palabras vienen y van.

Con un trasfondo cálido o frívolo, se debaten entre el sí y el no. A veces, salen por la boca como un muñeco con muelles en sus caderas, cansado ya  de tener una presión en su cielo que no le deja mostrarse tal y como es, en realidad.

La mente juega malas pasadas. ¿Decirlo sin pensar o pensar dos veces antes de decirlo?

El pez quiere vivir por su boca. No quiere ahogarse en lo que le da vida.

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La marea naranja llega a Canarias

Albert Rivera sostiene entre sus manos un guion. Lo dobla y lo despliega mil veces, haciéndole perder utilidad alguna. La espontaneidad con que intenta hacer llegar el mensaje de esta “ruta ciudadana” no le somete a las directrices que dicta el papel.

Una luz tenue de color naranja ilumina la Sala de Cámaras del Auditorio de Tenerife. Son las 11 y media de la mañana en la capital. Una azafata invita a tres hombres que ocupan el escenario a ocupar sus asientos en primera fila. La voz del candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno anuncia que no caben más personas en el palco de butacas. Fuera 350 siguen por pantallas lo que ocurrirá dentro. El militante se ha encargado, previa entrada, de saludarles personalmente. Desde Internet lo harán otras 500 más.

“¡Presidente, presidente!”. Rivera, laureado, baja las escaleras como un noble que defenderá su feudo. De fondo, una sintonía dinámica y juvenil invade el espíritu que propaga cada uno de los que esperamos a que comience esta “ruta ciudadana”. Antes tienen cabida los dos candidatos a representar a Canarias en el Congreso: Saúl Ramírez (Gran Canaria) y Melissa Rodríguez (Tenerife). El primero, basa su discurso en agradecer y alzar la figura del catalán. “No se trata de diferenciar, se trata de sumar”. A pesar de que Melissa Rodríguez transmite simpatía con su sonrisa y mirada, se torna seria al hablar de las desigualdades que existen en el archipiélago.

España ha tenido años clave en el desarrollo y evolución de la democracia. Un vídeo, previa puesta en escena del líder, nos hace partícipes de ello. 1812, “la España que soñaba con que los españoles fuéramos ciudadanos.” 1936 fue un año contaminado por “odio, rencores y venganza entre hermanos”. “Nos volvimos a sentar en la mesa para construir juntos una España de ciudadanos libres e iguales”, añadía a 1976. La imagen de Aznar llega a nosotros mientras, por el sentido auditivo, escuchamos: “una España moderna y de posibilidades”. Una instantánea que cambia con Zapatero (2004) y Rajoy (2011), de los cuales se habla de “promesas incumplidas” y, “falta de liderazgo y ambición”. Nos convence implícitamente de que a Rivera le faltan estas carencias. Entre silbidos y aplausos, el escenario ya soporta el peso del líder.

“Hemos dormido poco. Unas 4 horas durante el viaje”. Sin embargo, presenta una imagen bastante cuidada, y simpatizante con la lucha contra el SIDA (sobre su pecho, un lazo rosa); alejada del aspecto que veíamos al principio. Es el líder mejor valorado, según la última encuesta electoral del CIS. La misma encuesta refleja que está ganando terreno en las Generales y él cree que la causa radica en dicho “proyecto común” y en la elaboración de “un programa para toda España”. O, de otro modo, porque sí firmaron el Pacto Antiterrorista – “Podemos e Izquierda Unida no lo quieren”- o porque simplemente no le interesa solo quitar a Rajoy de su puesto, “como si intentan en el PSOE o Podemos”. Albert Rivera quiere diferenciarse de los demás candidatos, no quiere ni prometer ni derogar -él se compromete, no promete. “Sobre todo hacer y no decir solo lo que queremos hacer”. Se ve en el ojo del huracán. Dibuja un globo terráqueo imaginario. “Estamos en el centro de todo”. En el debate o en el Congreso, “desde el centro es más fácil dirigir”, convencía, con un problema de sordera, de escuchar y de ser escuchados, entre los dos extremos políticos. “Un problema de goteras no se resuelve con una mano de pintura roja o azul. Se necesita un permiso de reformas que pedimos que nos den, mediante el derecho al voto, para poder reformar”.

Canarias es un archipiélago cuyos habitantes se sienten aislados de lo que se cuece en la Península -valga la redundancia- ya sea por motivos productivos, educativos, culturales, sociales… Uno de los temas candentes es el régimen de la Ley Electoral. Las redes sociales han echado humo en las últimas elecciones autonómicas por su injusticia. Rivera no lo ha querido pasar por alto. Desde que salen esas dos palabras por su boca, el público comienza a aplaudirle. “No vale que los votos de unos se tiren a la basura y los de otros se multipliquen como los panes y los peces”, comentaba. Él quiere cambios en este aspecto. Cambios que se llevan a cabo en Murcia, por ejemplo, en la misma traba. Tampoco quiso hacer la vista gorda ni perder los aplausos con el particular Régimen Económico y Fiscal. “No es un privilegio es una necesidad” sobre la que tratará de equilibrar los desequilibrios.

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En el centro, Albert Rivera. A su izqda., Melissa Rodríguez y, al otro lado, Saúl Castro; entre seguidores y militantes.

El 20 de diciembre puede marcar un claro cambio en la etapa democrática de nuestro país. “Gane quien gane, el 21 de diciembre hay que hacer muchas cosas juntos”. Esta es otra de las manifestaciones de preocupación del candidato. Un candidato ansioso por maquinar en el Congreso en nombre de todos y cada uno de los españoles. En el Auditorio era palpable la relevancia que tiene la ‘unidad’ para Rivera. Mientras se llevaba su mano al pecho afirmaba que los demás militantes eran sus “compatriotas”. Tiene un trasfondo patriótico en su sangre. “Quiero ser el presidente de todos los españoles incluso de los que no me votan”. A Rivera le invade su deseo por llegar a convencer a los no convencidos (mujeres y mayores de 65 años, en especial). Ese proyecto común del que habla tanto “integrará a todos en la nueva etapa del cambio”.

Rivera iba finalizando su mitin destacando el crecimiento y fortalezas de esas pequeñas empresas que ahora son grandes. Y aunque no hablemos de casualidades, es curioso que Ciudadanos haya crecido como ellas. Antes, un partido pequeño que se mantenía como la “marca blanca” del Partido Popular y tras la sombra de Podemos. Pero que, ahora, se ha convertido en una de las tres fuerzas políticas del país. Busca anclarse al fondo de las aguas del archipiélago. La marea naranja llega a Canarias.

 

 

Imagen: http://www.lacerca.com