Política 2 – Fútbol 0

La supuesta segregación que existe en Cataluña es sentida hasta en el campo de juego. O, al menos, así nos hacen sentirla. Anoche vivimos una Copa del Rey politizada en amplio margen. Las esteladas son la candente actualidad que entran hasta en el Congreso. Expresiones  que hacen que al resultado se le quite protagonismo, al día siguiente. En los informativos el logro que intentaron obtener tanto el F.C. Barcelona como el Sevilla F.C. no importa. No tiene peso frente al no tener tantos abucheos como sucedió el año pasado con el Athetic Club De Bilbao. Aquí puedes ver cómo lo más relevante no es el partido en sí sino de las mencionadas ‘esteladas’.
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Me he fijado en un tratamiento que los profesionales de los medios dieron a los planos durante la reproducción del himno nacional. Es digno para coger la libreta y tomar nota. Lo que trato de hacer ver es que tenemos tan politizado nuestro día a día que hasta nos pueden recalcar un pensamiento único: la ultraunidad. Y no nos damos cuenta, en muchas ocasiones.
Enlace al vídeo:  https://youtu.be/LkY9QZ4T8nQ
Primer plano. De izquierda a derecha, los jugadores sevillistas escuchan mirando al frente. El segundo plano llega a su fin con el tercer arbitro. El cuarto se queda sin su segundo de gloria. Otra vez la imagen de los reyes en el palco. Con ellos, Puigdemoint y Susana Díaz, presidentes de ambas comunidades. Si nos fijamos, vemos a las alcadesas Ada Colau y Manuela Carmena a ambos lados del centro, de sus majestades. ¡Qué español, mucho español, me resulta todo! -como diría nuestro Rajoy en esta situación. Tras la imagen de las autoridades, las banderas y afición del fútbol sevillano se alzan. Ea, otra vez los reyes. Y las banderas. ¿Y los jugadores del Barça? ¿Y el apoyo catalán que acudió al Vicente Calderón? Ah, mira ahí a la MSN (Messi, Suárez y Neymar) mirando de reojo el estadio. Al igual que el cuarto arbitro, Piqué, Jordi Alba o Ter Stegen -y el resto- no salieron en pantalla. Como no, los reyes de nuevo.
 

Arco con capricho

En mi hoja de ruta van distintos destinos. Aunque no pueda conseguir un billete de avión para irme al edén griego o a la inmensidad del Gran Cañón, vivo en una isla con caprichos como paisaje

Esta vez les acompaño a un rincón que era inexistente para mí hasta hace unos meses. Tajao. Me olía mucho a PIRS y playa. Pero no. Por muy generales que nos puedan parecer los lugares siempre habrá algo que nos haga recordarlo con peculiaridad y cariño. En esta ocasión, me vi sorprendida por una estructura rocosa de toba volcánica. 30 metros de largo y 10 de alto.  La vegetación es natural del clima seco que existe en la Isla.

Además, es un lugar que por su situación geográfica no está lleno de gente si buscas algo tranquilo pero con un pequeño toque de aventura. Lo malo, por así decirlo, es que aún no cuenta con protección administrativa. Esto se debería tener en cuenta por parte del Ayuntamiento de Arico o de las entidades competentes. Si no protegemos lo nuestro nadie lo hará y algún día no estará. Igual que en la vida: nunca se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.

Desde atrás, delante, arriba, abajo…Las fotos que (te) saques serán impresionantes desde cualquier perspectiva. Aunque el punto de vista con que lo mires, tu retina, debe ser la mejor cámara que utilices. Es lo que me enseña mi compañero de viaje cuando me ve sacarme miles de fotos intentando capturar cada pequeño y gran detalle, a mi paso.

Bueno, al grano. El arco de Tajao no es un lugar para perderse, literalmente hablando. Es muy fácil de acceder asi que no hay excusas para no ir. Hay que ir a pie pero, tranquil@, apenas son unos pocos metros desde donde aparcas el coche. Puedes llevar a tu abuelo o a tu hija que el camino lo permite. Para llegar, con dirección Aeropuerto Sur, te desvías por la salida 46 de la autopista. A continuación, sigue los carteles  y vete hacia San Miguel de Tajao – La Caleta, hacia la derecha -sino acabarás entre gaviotas. Ahora, sigues hacia abajo y aparece un cartel que dirige hacia La Jaca – La Listada. No seas como yo y no le hagas caso. Sigues recto hasta que, a tu izquierda, ves una especie de chiringuito olvidado con espacio amplio para aparcar. No obstante, si continúas un poco -solo un poco, eh- de frente, en la misma línea, hay zonas donde puedes hacerlo. Desde que mires un poco hacia abajo sobre las montañas a tus pies, habrás dado con este inquieto rincón.

UBICACIÓN EN GOOGLE MAPS:

Captura

Ella

  • Solo el 22% de las mujeres ocupan escaños nacionales
  • El 30% se encarga de las investigaciones

Ella se levanta cada mañana. Prepara el desayuno, las camas. Recoge las habitaciones y la ropa que anda por el suelo y el tendero. Ella lleva a los niños al colegio. Llega  a su trabajo unos minutos tarde. El jefe se lo reprocha. Se sienta y perfecciona su labor profesional durante las horas contratadas, fijando su mirada en el compañero que tiene al lado. Ella sale del trabajo. Regresa y pasa por la escuela, trayendo de nuevo a los niños a casa. Prepara la cena, les ducha. Ella recibe a su marido con una sonrisa nunca perdida. Pone la comida en los cinco platos a pesar de que sus manos estén cansadas y temblorosas. Ella prepara el pijama y acondiciona la casa pensando que estará mas organizada en el nuevo amanecer. Apenas le quedan diez minutos para sus cuidados propios ya que, el día llega a su fin. Sin embargo, su reloj continúa parado y no se da cuenta. La mujer ha sufrido lo estático, situaciones violentas que, en ocasiones, ignora por la educación que se ha dado desde eras remotas. Su condición femenina ha sufrido los estereotipos y sesgos de una sociedad patriacal que no ha cesado poniendo piedras en su jardín. Ella no percibe que su compañero recibe un salario mayor. También él ha llegado tarde pero eso nadie lo juzga. Al igual que nadie valora, durante el año, esos cuidados domésticos que da a diario. Solo se hace cada 8  de marzo. Y falla, una y otra vez, al pensar que lo hace porque es su deber. Lo mismo que hace cuando calla porque dos hombres hablan. Nos hacen sentir diosas, el género deseado para ponerse tacones y pintalabios. ¿Cuántos productos de belleza existen para los hombres? Desde casitas y carros de muñecas hasta cremas depilatorias, lo femenino ha sido obligado a seguir unas pautas. No eructes porque las señoritas no lo hacen. No digas palabrotas. No dejes de cuidar tu cabello. No te lo pongas tan corto. Te vas a poner demasiado gorda como sigas comiendo así.  Si eres mujer y no sigues estos consejos tan obsoletos, corres el riesgo de que te desprecien, con connotaciones como machona. Resulta atroz que el propio Diccionario de la Lengua Española no reconozca lo marginal -que si lo coloquial- de esta palabra. ¿Tiene una mujer que sentir mucho mas el amor hacia sus hijos, en comparación con el padre? ¿Tiene una mujer que cesar su lucha por la igualdad a causa del temor a ser tachada con el neologismo feminazi?  ¿Por qué hay mas títulos de libros escritos por hombres? ¿Por qué nos dicen ser el sexo débil? ¿Acaso los hombres, en general, tienen miedo a sentirse menos varones? ¿Qué de despectivo tiene que lo llamen afeminado? Incógnitas que siguen sin resolverse. Porque alguien ha querido imponerlo asi. Porque ese alguien no ha querido reconocer que no es que haya mujeres débiles sino hombres acobardados.

“Ella es pared, río, plomo.

Ella es ventana, mar, oro.”

I.P.

No duden en visitar:

 

 

El Hierro: pequeño bálsamo

El Hierro. Cada canario y canaria y, en general, toda aquella persona que afortudanamente la conozca, piensa en la isla mas pequeña del archipiélago afortunado, Canarias. “Los mejores perfumes vienen en frascos pequeños” suelen decir.

El anterior verano conocí las entrañas de la isla más occidental, meridional y añorable de las Islas. En mi caso, llegué y me fui de ella en barco. El pequeño Puerto de la Estaca te da la bienvenida. Me alojé en Frontera, al noroeste de El Hierro. Justo a pocos minutos teníamos la playa. Precisamente, el conocido como Charco Azul. Este se construye sobre una formación subterránea, debajo de una cueva. Era impresionante el efecto cristalino que tenía el agua. Un lugar escondido, bien equipado como el resto de las playas, donde puedes darte un chapuzón y disfrutar de los caprichos de la lava. El primer túnel que pasé hacia Frontera, desde el puerto, era interminable. Nunca había visto uno tan largo con tanto misterio. Hablo del túnel de Los Roquillos.

Pero, lejos de narrar la cronología de mi viaje, hubieron sitios que verdaderamente me dejaron con las ganas de regresar. Las playas y piscinas naturales -un factor MUY importante en mi planning- tenían carteles de madera que informaban sobre la toponimia, las condiciones de cada una. Pasarelas para discapacitados, barandillas  de madera, papeleras, puestos de socorrismo… Una lista infinita de instalaciones que acomodan al turista que las visita. Incluso algunas gozaban de asadores y mesas de piedra para todo aquel que quiera tener un inmejorable día de verano -o de sol, si se da el caso. Hablo de playas como Tamaduste, Tacorón, Timijiraque, La Caleta.

Adentremos en la montaña. Hoya del Morcillo es, sin duda, uno de las áreas recreativas más extensas y, al igual que en la costa, mejor equipadas en que he estado durante estos 19 años. Tuve una anécdota entrañable. La gente de El Hierro es, sin duda, amable. Había un guardabosques andando solo cuando llegamos. Enseguida se dirigió amablemente a darnos una completa y exhausta información sobre el lugar de su labor y la isla. Todo esto, sin haberlo pedido previamente. Una muestra de la grata amabilidad de la gente de la zona. Esta zona cuenta con un área de acampada -también extensa- con los suministros indispensables para pasar una noche a la intemperie. Si eres un amante del senderismo estás de suerte porque es amplia la gama de rutas y camina tas que se realizan sobre el terreno.

Las quesadillas… Me encanta este dulce. Está elaborado a base de queso, huevos, azúcar, anís de grano, harina, canela y limón. Las quesadillas son compradas principalemente, en el corazón de El Hierro, en Valverde. No obstante, en cualquier supermercado, aunque sea limitado su número, puedes adquirir este capricho para el paladar canario y extranjero.

Durante mi estancia en la isla no dejé de pensar en que las pequeñas cosas hay que valorarlas. Los vecinos y ayuntamientos de El Hierro han cuidado cada playa y lugar con infinito cariño y protección notable. A veces, en las grandes ciudades solo se piensa en ladrillos, dinero y edificios. Si hueles este pequeño perfume quedarás embriagado por su esencia. Aun más si eres un alma libre, que busca soledad y encontrar la felicidad en mamá Tierra.

Estas son algunas de las fotografías que tomé. Para mí fue mucho mas increíble las instantáneas captadas por mi retina. Espero que las disfruten y quieran adentrarse en una experiencia similar a la mía. No se quedarán a medias, se los aseguro.

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Nadie sabe cómo ha sido

5:10 pm. Los minutos pasan. Con mi clara convicción de salir de este lugar pasada la media hora, me encuentro con un panorama bien diferente al que me habia esperanzado.
En frente de la puerta que abre una consulta médica, catorce personas miran hacia la nada. La enfermera, quien lleva un mes sustituyendo a la médico que me debería atender, pasa lista. Mi nombre es solapado por 5 nombres mas, entre presentes y no presentes Después de un cuarto de hora, catorce personas se han quedado sin el qué contarle al de al lado, incluso a su pareja. Una de ellas, se siente tan cansada de decir que lleva desde las cuatro esperando a ser atendida, que decide parar de repetirse, levantarse, coger de nuevo cita, y esperar a un nuevo dia para ser atendida. Otras, prefieren mirar el blanco de esa puerta, o moderse las uñas, a modo aperitivo para calmar su hambre impaciente por hallar una solución a su problema. Ya no saben qué leer. Las revistas desornadas en esa especie de mesa, han perdido toda la actualidad y atención que demandan. Son las 5:41. Una anciana decide ponerse las gafas de sol para enmascarar su aspecto somnoliento. Otra, recién salida de esa habitación a la que todos quieren entrar, no deja de hablar con cualquiera que pasa. De un lado a otro, a modo juglar de quienes alli se encuentran. Mientras, una enfermera entra del bar que está al lado del edificio, con un cortado leche y leche y un barraquito, como si hubiera un desierto. El dolor de espalda de los tres hombres que conversan, sin asiento ni aliento, seguro que les hará volver a esta sala tan peculiar. Pero, hasta ese señor que ha permanecido sentado, decide levantarse para que sus piernas no se duerman. La puerta se vuelve a abrir. Esta vez, son 4 las personas que van delante. 4 turnos de pie, sin bateria en mi móvil. Y unas puertas que serán cerradas, para cumplir con los horarios. 6:07 pm. Las personas se cansan de esperar. Prefieren padecer esos sintomas un poco mas y volver a probar suerte otro día. 6:15 pm. Una señora ya atendida se alegra de que la enfermera le haya dicho que como está bien, dejarán para otro día lo que sea que le iban a hacer hoy.

Esto es lo que ha conseguido, tanto el Gobierno como el Ministerio de Sanidad. Y aunque, argumenten que son seres humanos -100% entendible-, los que esperamos para parar lo que nos duele, lo que no nos deja dormir, lo que deja huellas en la piel, estamos haciendo prevalecer nuestro tiempo a nuestro propio bienestar. Entre otras cosas, necesito corroborar que “tenemos la mejor sanidad”, como dice la prensa para sentirme orgullosa de ello; mientras pueda escribir una especie de relato en todo el tiempo que pasa desde que entre hasta que…bueno, sigo aquí; continuaré alegando que “tenemos la peor sanidad de toda España”.

La Sanidad ha muerto. Nadie sabe cómo ha sido, nadie protesta por su muerte.