La experiencia del evacuado

Una tarde soleada y maravillosa para adentrarse en algún rincón espectacular. Todo empezó con un “vamos para Teno” y acabó en un “¿cómo saldremos de aquí?”. Empezó como una simple vuelta y acabó convirtiéndose en un shock del que aún estoy saliendo.  Vi el mar azotado por el viento por lo que se lo advertí a mi pareja. Pensé en una temprana marcha. Eran las 16.30 horas cuando llegamos, las 19:20 horas cuando decidimos regresar al coche. Sentados, escuchamos cómo un hombre le pregunto a un joven en bicicleta: “¿No te dejaron pasar con ella?”. La respuesta fue negativa. Pero no pusimos suficiente importancia. b

De pronto un helicóptero de emergencias no paraba de dar vueltas encima de los 60 coches aparcados. Lo primero que pensamos fue en un ahogamiento o algo parecido.  Por lo que mi chico me dijo: ” mejor vámonos, por si acaso necesite aterrizar por aquí”. “Máquina, ¿no saben nada?” nos planteó un muchacho al vernos la intención. “La carretera se derrumbó, no vas a poder pasar el coche de aquí a un mes”, explicó. Nuestra cara de incredulidad nos delató. Enseguida se lo contamos a nuestros padres. Una sola llamada a cada uno porque apenas teníamos batería y cobertura. Y aumentó el desconcierto al acordarnos de que el lunes tenemos previsto un viaje a La Palma en el que nos llevaríamos el coche. Un guardia civil se acercó para informarnos de que lo mejor era aguardar hasta tener mas datos. 174 personas, entre ellos 50 niños y 6 animales, aisladas de la Isla, valga la redundacia.

Se abrieron las puertas de la cooperativa de tomates de Teno. Aparcamos el coche dentro ya que frente al viento o cualquier otra adversidad mejor tenerlo en buen paraje. La gente no dejaba de hablar de lo ocurrido. “Acabo de llegar de Santa Cruz y pasaron apenas 25 minutos desde que pase por ahí con mis hijas” advertía el dueño de un chalé próximo a la costa, quien habilitó el mismo para abastecer a los niños y a sus madres. Un vecino de Tacoronte  pensó darse la vuelta y no seguir por el viento. Pero prefirió continuar y disfrutar de Teno y lo que le tenía guardado.

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Imagen: Daute Digital

A pesar de todo había gente que se tomó esto como una aventura. Entre ellos, nosotros. Aunque la incertidumbre nos mataba. ¿Cómo y cuándo regresaríamos? La Guardia Civil nos reunía en una sala de dicha cooperativa para mantenernos al tanto de todo. Nos avisaron de que formaríamos grupos de 8 y 17 personas para partir en helicópteros de tales asientos. Una familia que estaba enfrente nos preguntó si íbamos solos y nos ofreció formar un grupito de 8 para salir juntos. La unión hace la fuerza. La misma señora que, muy amable,  me ofreció su toalla para cobijarme un poco del frío que hacía. Allí todos íbamos en ropa de verano. A pesar de ello, y no como desinforman muchos medios, no teníamos ni mantas ni comida solo un par de garrafas de agua y amparo.

Después de 5 horas desalojamos la instalación. Nos dirigimos hacia la carretera convertida en una improvisada pero práctica pista de aterrizaje. En una furgoneta esperamos nuestro turno. En una de estas, Jose vino a mi para salir en el próximo vuelo. Cuando llegamos frente al helicóptero nos pidieron que mejor marcháramos en el siguiente porque habían 8 y no cabíamos. Hasta que por fin vino nuestra oportunidad para salir de aquel lugar desierto. “Agarren todo y no dejen que nada se les vuele”, nos pidió una autoridad. Nunca me había montado en un H18, el helicóptero del Ejercito de Tierra. “Buen vuelo”, nos deseó el primer guardia civil que nos avisó de lo ocurrido por la tarde, quien se mantuvo allí en todo momento. Antes de subirme me fije en cómo lo hacia el que tenía enfrente para no parecer patética. Me senté, busqué el cinturón y me agarré de los dedos de Jose sobre los que descargué mi miedo. El militar de delante nos dio el okey con el dedo. La primera vez que volaba y era de noche sobre unas montañas completamente verticales. Madre del amor hermoso.

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Imagen: Carreteras TF

Mis ojos divisaron todo lo que podía: un norte iluminado, el faro de Buenavista alumbrando la costa y las olas bañando la costa. Era precioso. Y encima gratis. Fin del viaje. Cuando salimos me recordó a las típicas escenas de películas cuando acaparas toda la atención de los servicios de emergencia y de la Cruz Roja. Me sorprendió ver a tantos medios de comunicación entrevistando a Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife. Nos dieron una manta, nos condujeron hacia una salita donde habían víveres, bocadillos, jugos, galletas… Nos atendieron en todo momento incluso un voluntario nos dio otra manta mas para resguardarnos del frío que llevamos desde Teno a Garachico.

Tras dar nuestros datos, ingresamos en una guagua que nos llevaría hasta nuestro Valle. Eramos los únicos que vivíamos en Valle de Guerra porque la mayoría pertenecían a La Orotava, El Realejo, Los Silos, Buenavista… Entró el chófer, se dirigió a nosotros diciendo “la gasolina no me da para llegar a Valle de Guerra, mejor bájense que mi jefe les lleva”. Dicho y hecho. Nos trajeron a casa en coche. Llegamos sobre las 2:15 horas de la madrugada. Por lo que no pudimos pedir mas ni dejar de agradecer el esfuerzo de transportar a su domicilio o servir a cada afectado si asi lo necesitaba. Ahora queda una nueva mirada al reloj para que puedan sacar el coche de ahí y viajar tranquilos. Pondré doscientas velas para que así sea. Es una verdadera aventura el entrar dentro de la noticia, ver cómo funcionan los Planes de Emergencia y la reacción de las autoridades ante tal situación.

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Imagen: Daute Digital

Stop Acoso ULL en MirameTV

Aquí te dejo mi colaboración con MirameTV con el objeto de promocionar la campaña de sensibilización, junto con mis compañeros de aula.

Dí NO al bullying.

 

Para más info: http://www.periodismoull.es/5347-2

 

¡Qué bonito carmesí!

  • La Montaña Roja pertenece al Médano. Es reserva natural especial y área de sensibilidad ecológica desde diciembre de 1994

Las montañas, como la vida misma, tienen sus subidas y bajadas. Y si hay una vía que te haga más tolerable la pendiente, mejor que mejor. Así es como pensé antes del ascenso Montaña Roja, que separa la playa de La Tejita del Médano (Granadilla de Abona).

Antes de salir de casa, mi madre me aconsejó : “unas cholitas te quedan mejor”. Ella no sabía a dónde iba. “¡A enriscarse!”, dice mi padre cuando acertó dónde fui. Pero para andar por la vida y no dejarte los pies, pisando piedras cual guanche, mejor cálzate unos tenis. Y tiras pa’lante. En este caso, hacia la ‘s’ de tu brújula -si aún la usas- o de tu Google Maps.

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Al principio del sendero me vi muy pequeña para tan alta cima. Te quitas el valor que tienes en realidad. Desde abajo meditas sobre tu capacidad física -y mental si eres perezoso. ¡Cómo, yo, ser humano, voy a llegar hasta ese mirador que vigila desde lo alto! Hay que dejar de ser humano. Debemos afrontar las cimas por muy inalcanzables que se nos presenten. Botellita de agua, gafas de sol. ¡Arriba!. Me armé de ese coraje y encaramé este pequeño gigante. Había llevado a mi chico desde el norte hasta aquí para trepar semejante cono volcánico; no le iba a defraudar. Tener alguien así, a mi lado, que comparta tantos ascensos y descensos es, cuanto menos, valioso.

El sendero es superfácil. La Montaña tiene una altura de 171 metros. Es el punto más alto de la zona. Pero no por ello es arduo. Cuando descendíamos, vimos niños subir junto a una mujer en bikini. Si, si. ¡En bikini! El que te hará falta luego para darte un chapuzón refrescante. Por lo que puedes subir en traje si quieres. Aunque los roces en tus muslos convivan un par de días. Las pocas curvas salvan la altitud del bermejo.

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El galardón es inmaterial. Tus pies, desconectados de ti. Y tú desconectas de ellos, de tus manos, de tus oídos. Sólo hace falta la vista. Unos ojos que te vocifean que vives en una Isla maravillosa. Sin mar no soy nada; en mis paisajes he de tenerlo. Y si estoy en la cúspide, entre dos corrientes marinas, me quedo amordaza por su dádiva. Es indescriptible la sensación de calma y contacto con Tenerife. El domingo, a nuestro favor, no había mucha gente.Es muy satisfactorio el deleite. También observamos varios aviones despegar y llegar. El aeropuerto Reina Sofía está justo enfrente.

Estas piedras carmesí te harán gritar que eres quien reina el mundo. Aún más fuerte y natural que Di Caprio. Porque, insisto, no necesitamos de una gran ciudad donde compremos hasta la saciedad para sentirnos satisfechos. Solo hace falta conocer las entrañas dónde procedes. Y disfrutarlas.

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Entre las cuerdas

Tensión. Miles de personas te rodean. Gritan. Y no cesan en acercar la hora de tu perecimiento. Estás atado a unas cuerdas que no te dan libertad. Por tu parte, es involuntario y servicial. La cultura y la moral aumentan tu zozobra. ¿Qué has hecho para merecer tal deshonra? Muchos dicen quererte. Pero ese tipo de amores no deben hacerlo. Aunque digan que “eres de atractivo”, “perteneces al patrimonio español” alegan otros; lo cierto es que gozan con tu desdicha. Sin embargo, ese cabo que te ata no te deja huir de ese amor fatal aun llevándote en sus banderas o adornando el arcén sevillano.

Imagina que eso que te acabo de relatar te pasa. ¿Cómo reaccionarias? Olvídate de huir. No es la vía permitida. Tu vida pende de un hilo histórico. Y esta es la realidad que viven los toros en tu país. Si, la amada España. ¿Quién no querría vivir en un lugar donde el ser humano es omnipotente sobre el resto de seres vivos? Puedes matar a una hormiga y al toro de Lidia, que pesa entre 300 y 500 kilos. Eso sí, su fin no es el mismo. La alegría porque alguien te vuelva loco, haciéndote ir detrás de una tela,> no tiene precio. “Nos encanta venir a los toros” diría todo un amante de la tauromaquia.

Eso es lo que siente este animal. Sujeto a someterse dócilmente a los patrones impuestos. Nos cuentan que es una de las pocas conservas de antiguas culturas occidentales. Afirman que la corrida es todo un acto de respeto a la fuerza animal. ¡La tradición no justifica la crueldad! Y ni el aprecio ni el respeto son la esencia de la tortura a seres indefensos. No debemos caer en la espiral del silencio. Tampoco tolero posturas de izquierda como la de José Antonio González Pozuela, edil de Castillo y León. Se supone que el socialismo aboga por la libertad y los derechos sociales. Pero este alcalde quiere interponer un decreto para salvaguardar “el espíritu de la regulación de la ley de la tauromaquia”. Hablamos del conocidísimo toro de la Vega.

Hemos dado un paso más. De la Vega está indultado; no morirá. Pero no significa que sea un caso más. España aún anda escasa de conciencia aunque abundante de albores. Rectificar es de sabios, alardeamos. Mirémonos a un espejo. ¿Acaso no queremos ser el modelo de nuestra herencia? Vivir con el amor por los animales. Han coexistido con nuestra especie durante un año de cuyo número no puedo acordarme. Nos pueden ser fieles por un ciclo dilatado. Quiero recalcar la función del Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), liderado por Silvia Barquero. Defienden lo indefenso: la fauna, el medio ambiente y la justicia social. El número de votantes se acentuó en las últimas elecciones. Un partido pequeño aspirante a calar en la opinión pública. Porque lo que creemos corto, en comparación con nosotros, puede tener mucha más mentalidad. Mucha más humanidad.

Vídeo: Pacma

Incendio en el Hotel Neptuno de Bajamar

El pasado viernes 20 de mayo, el Hotel Neptuno,  abandonado desde 2007 en Bajamar, sufrió un incendio en una de sus plantas. Las llamas calcinaron el cuarto piso de este edificio. El incendio al parecer fue provocado, sumado a la cantidad de enseres y basura depositada. Comenzó a las 20.50 horas. Y fue sofocado a las 21.20 horas, gracias a la rápida actuación del Consorcio de Bomberos de La Laguna, quienes acudieron con un camión denominado Bomba Urbana Pesada (BUP). La estructura carbonizada abre de nuevo el debate entre los munícipes sobre qué deben hacer con él.

En ocasiones, varios okupas se han instalado en busca de cobijo. Hay colchones en el suelo o latas de conserva entre botellas, muebles y escombro. Gran parte de las paredes, además de la piscina y los 27 bungalows de los que dispone, están grafiteadas y presentan humedades y grietas. Además, los patinadores reciclan grandes tablas extraídas del inmueble para construir sus propias pistas.

El lugar ha sido saqueado e incendiado en varios casos. Los vecinos, quienes viven en una zona residencial separada por una carretera, temen que sus viviendas se  vean afectadas a consecuencia del desuso del inmueble y del vandalismo. Ya son más de 200 las firmas que llevan recogidas para que se actúe desde los órganos correspondientes.

El pasado mes de marzo, la Gerencia de Urbanismo decidió realizar los trabajos de vallado de forma subsidiaria. El presupuesto ascendía a más de 31 mil euros. Los propietarios se responsabilizaron ellos mismos de esta labor, según informaron varias fuentes municipales. Para garantizar la tranquilidad de los viandantes y su seguridad, los dueños tapiarán el hotel al igual que limpiarán las instalaciones. Los exteriores se asediarán con un muro de hormigón con el fin de detener la entrada de personas ajenas.

El Hotel Neptuno fue uno de los enclaves turísticos de la comarca nordeste en la década de los 60 y 70. La empresa del complejo hotelero quebró en 2007 y decidió subastarlo. Sin embargo, los posibles compradores se negaron a invertir en él. Su valor actual es de 2,4 millones de euros.

 

Laura Martín | Itziar Perc