Mi primer intento

 

De pequeña, solía encender la televisión cuando nadie estaba cerca. Una niña tímida que quería ser, entre otras cosas, presentadora de informativos. Contradictorio, ¿verdad? Pero, ¡qué largo camino! Mi práctica era bastante artesanal. No había internet en csa y era la única manera de acercarme a la que sería mi carrera. Pulsaba el botón ‘TXT’ -teletexto. Preparada, comenzaba a leer en voz alta todas las noticias que aparecían en el servicio. Hasta que mis padres volvían, no dejaba de leer y leer hasta llegar a la sección de Deportes – lo cierto es que no era muy mía. Ahí, paraba. Y esperaba a que llegara de nuevo el aburrimiento y la soledad para volver a hacerlo.

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Hoy, junto a mi gran compiamiga Paula Soret, les comparto un informativo producido, con bastante vocación, en el marco de la asignatura ‘Tecnología en la Comunicación Audiovisual’, impartida por Fernando de Iturrate. Espero que les guste. Y que el sueño de pertenecer, delante o detrás, a la pequeña pantalla se haga realidad, tarde o temprano. Les dejo con mi primer intento.

 

La experiencia del evacuado

Una tarde soleada y maravillosa para adentrarse en algún rincón espectacular. Todo empezó con un “vamos para Teno” y acabó en un “¿cómo saldremos de aquí?”. Empezó como una simple vuelta y acabó convirtiéndose en un shock del que aún estoy saliendo.  Vi el mar azotado por el viento por lo que se lo advertí a mi pareja. Pensé en una temprana marcha. Eran las 16.30 horas cuando llegamos, las 19:20 horas cuando decidimos regresar al coche. Sentados, escuchamos cómo un hombre le pregunto a un joven en bicicleta: “¿No te dejaron pasar con ella?”. La respuesta fue negativa. Pero no pusimos suficiente importancia. b

De pronto un helicóptero de emergencias no paraba de dar vueltas encima de los 60 coches aparcados. Lo primero que pensamos fue en un ahogamiento o algo parecido.  Por lo que mi chico me dijo: ” mejor vámonos, por si acaso necesite aterrizar por aquí”. “Máquina, ¿no saben nada?” nos planteó un muchacho al vernos la intención. “La carretera se derrumbó, no vas a poder pasar el coche de aquí a un mes”, explicó. Nuestra cara de incredulidad nos delató. Enseguida se lo contamos a nuestros padres. Una sola llamada a cada uno porque apenas teníamos batería y cobertura. Y aumentó el desconcierto al acordarnos de que el lunes tenemos previsto un viaje a La Palma en el que nos llevaríamos el coche. Un guardia civil se acercó para informarnos de que lo mejor era aguardar hasta tener mas datos. 174 personas, entre ellos 50 niños y 6 animales, aisladas de la Isla, valga la redundacia.

Se abrieron las puertas de la cooperativa de tomates de Teno. Aparcamos el coche dentro ya que frente al viento o cualquier otra adversidad mejor tenerlo en buen paraje. La gente no dejaba de hablar de lo ocurrido. “Acabo de llegar de Santa Cruz y pasaron apenas 25 minutos desde que pase por ahí con mis hijas” advertía el dueño de un chalé próximo a la costa, quien habilitó el mismo para abastecer a los niños y a sus madres. Un vecino de Tacoronte  pensó darse la vuelta y no seguir por el viento. Pero prefirió continuar y disfrutar de Teno y lo que le tenía guardado.

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Imagen: Daute Digital

A pesar de todo había gente que se tomó esto como una aventura. Entre ellos, nosotros. Aunque la incertidumbre nos mataba. ¿Cómo y cuándo regresaríamos? La Guardia Civil nos reunía en una sala de dicha cooperativa para mantenernos al tanto de todo. Nos avisaron de que formaríamos grupos de 8 y 17 personas para partir en helicópteros de tales asientos. Una familia que estaba enfrente nos preguntó si íbamos solos y nos ofreció formar un grupito de 8 para salir juntos. La unión hace la fuerza. La misma señora que, muy amable,  me ofreció su toalla para cobijarme un poco del frío que hacía. Allí todos íbamos en ropa de verano. A pesar de ello, y no como desinforman muchos medios, no teníamos ni mantas ni comida solo un par de garrafas de agua y amparo.

Después de 5 horas desalojamos la instalación. Nos dirigimos hacia la carretera convertida en una improvisada pero práctica pista de aterrizaje. En una furgoneta esperamos nuestro turno. En una de estas, Jose vino a mi para salir en el próximo vuelo. Cuando llegamos frente al helicóptero nos pidieron que mejor marcháramos en el siguiente porque habían 8 y no cabíamos. Hasta que por fin vino nuestra oportunidad para salir de aquel lugar desierto. “Agarren todo y no dejen que nada se les vuele”, nos pidió una autoridad. Nunca me había montado en un H18, el helicóptero del Ejercito de Tierra. “Buen vuelo”, nos deseó el primer guardia civil que nos avisó de lo ocurrido por la tarde, quien se mantuvo allí en todo momento. Antes de subirme me fije en cómo lo hacia el que tenía enfrente para no parecer patética. Me senté, busqué el cinturón y me agarré de los dedos de Jose sobre los que descargué mi miedo. El militar de delante nos dio el okey con el dedo. La primera vez que volaba y era de noche sobre unas montañas completamente verticales. Madre del amor hermoso.

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Imagen: Carreteras TF

Mis ojos divisaron todo lo que podía: un norte iluminado, el faro de Buenavista alumbrando la costa y las olas bañando la costa. Era precioso. Y encima gratis. Fin del viaje. Cuando salimos me recordó a las típicas escenas de películas cuando acaparas toda la atención de los servicios de emergencia y de la Cruz Roja. Me sorprendió ver a tantos medios de comunicación entrevistando a Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife. Nos dieron una manta, nos condujeron hacia una salita donde habían víveres, bocadillos, jugos, galletas… Nos atendieron en todo momento incluso un voluntario nos dio otra manta mas para resguardarnos del frío que llevamos desde Teno a Garachico.

Tras dar nuestros datos, ingresamos en una guagua que nos llevaría hasta nuestro Valle. Eramos los únicos que vivíamos en Valle de Guerra porque la mayoría pertenecían a La Orotava, El Realejo, Los Silos, Buenavista… Entró el chófer, se dirigió a nosotros diciendo “la gasolina no me da para llegar a Valle de Guerra, mejor bájense que mi jefe les lleva”. Dicho y hecho. Nos trajeron a casa en coche. Llegamos sobre las 2:15 horas de la madrugada. Por lo que no pudimos pedir mas ni dejar de agradecer el esfuerzo de transportar a su domicilio o servir a cada afectado si asi lo necesitaba. Ahora queda una nueva mirada al reloj para que puedan sacar el coche de ahí y viajar tranquilos. Pondré doscientas velas para que así sea. Es una verdadera aventura el entrar dentro de la noticia, ver cómo funcionan los Planes de Emergencia y la reacción de las autoridades ante tal situación.

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Imagen: Daute Digital

Periodismo 2.0

Y el verano puso punto y final a levantarse a la hora que apetece, estar hasta la noche con la piel ensalitrada, recorrer las islas y sus playas espectaculares. En Canarias, el verano te hace sentir especial. Sin embargo, ahora volvemos a abrir los ojos para volver a ver la realidad: la rutina de las 7 a.m. Y el sol se fue para dar paso a la nevera que congela a La Laguna. Al típico tranvía repleto de estudiantes, amas de casa, parejas, ancianos, …

Próxima parada: Campus de Guajara. Parece que a la mujer que pusieron anunciando las paradas, los badenes, etc., no le cambia la voz con los años, como a Jordi Hurtado. Pero, recién bajada de él, me adentro en una especie de pirámide a la derecha. Los marginados de Guajara. El olor a café que desprende la cafetería por la mañana o el olor a comida que fatiga por la tarde. No es eso con lo que me quedo. Aunque hay millones de universidades mejores, ninguna me podría haber regalado un mejor primer año.

He conocido a un montón de amig@s. Personas diferentes, con su rollo que las hace ser diferentes al resto. Pertenezco a un grupo de chicas que son geniales, cada una de su isla, cada una con su forma de hablar. Continúo con mi Laurita otro año mas. En mi primer año, conocí profesores que sorprendieron al final del curso; algunos con los que nos costó cogerle cariño y nos obligaban a hacer novillos. La universidad me hizo conocer a gente famosa. No como en la Complutense, que llevan a Hugo Silva o Rubalcaba -es otro nivel. Aquí, por ejemplo, trajeron a Alberto Garzón (IU) a la facultad de Derecho. Fue muy interesante escuchar sus perspectivas y sus líneas ideológicas. Son pequeños detalles porque nuestra isla es pequeña. Pequeños detalles para agradecer.

Y aunque la pirámide sea pequeña, tengamos una biblioteca plastificada cada vez que llueva, y los baños tengan pintadas como en los institutos; tengo muchas IMG_20150213_091711ganas de que llegue el miércoles para poder volver a ver a mis compis y andar por los pasillos. Ponerme las pilas en relación con la carrera de la que vivo enamorada. Ese sueño que me remueve las entrañas y por el que continuaré luchando -y con las sábanas, por la mañana. Espero que se nos de muchos mas consejos o trucos que nos enseñen a hacer un reportaje, una crónica o relativos perfecto. Sé que este año las asignaturas están mas enfocadas al periodismo, que es lo que andaba buscando el año pasado. Espero que así sea. Y así, es como vuelvo a mi segundo hábitat.