Nadie sabe cómo ha sido

5:10 pm. Los minutos pasan. Con mi clara convicción de salir de este lugar pasada la media hora, me encuentro con un panorama bien diferente al que me habia esperanzado.
En frente de la puerta que abre una consulta médica, catorce personas miran hacia la nada. La enfermera, quien lleva un mes sustituyendo a la médico que me debería atender, pasa lista. Mi nombre es solapado por 5 nombres mas, entre presentes y no presentes Después de un cuarto de hora, catorce personas se han quedado sin el qué contarle al de al lado, incluso a su pareja. Una de ellas, se siente tan cansada de decir que lleva desde las cuatro esperando a ser atendida, que decide parar de repetirse, levantarse, coger de nuevo cita, y esperar a un nuevo dia para ser atendida. Otras, prefieren mirar el blanco de esa puerta, o moderse las uñas, a modo aperitivo para calmar su hambre impaciente por hallar una solución a su problema. Ya no saben qué leer. Las revistas desornadas en esa especie de mesa, han perdido toda la actualidad y atención que demandan. Son las 5:41. Una anciana decide ponerse las gafas de sol para enmascarar su aspecto somnoliento. Otra, recién salida de esa habitación a la que todos quieren entrar, no deja de hablar con cualquiera que pasa. De un lado a otro, a modo juglar de quienes alli se encuentran. Mientras, una enfermera entra del bar que está al lado del edificio, con un cortado leche y leche y un barraquito, como si hubiera un desierto. El dolor de espalda de los tres hombres que conversan, sin asiento ni aliento, seguro que les hará volver a esta sala tan peculiar. Pero, hasta ese señor que ha permanecido sentado, decide levantarse para que sus piernas no se duerman. La puerta se vuelve a abrir. Esta vez, son 4 las personas que van delante. 4 turnos de pie, sin bateria en mi móvil. Y unas puertas que serán cerradas, para cumplir con los horarios. 6:07 pm. Las personas se cansan de esperar. Prefieren padecer esos sintomas un poco mas y volver a probar suerte otro día. 6:15 pm. Una señora ya atendida se alegra de que la enfermera le haya dicho que como está bien, dejarán para otro día lo que sea que le iban a hacer hoy.

Esto es lo que ha conseguido, tanto el Gobierno como el Ministerio de Sanidad. Y aunque, argumenten que son seres humanos -100% entendible-, los que esperamos para parar lo que nos duele, lo que no nos deja dormir, lo que deja huellas en la piel, estamos haciendo prevalecer nuestro tiempo a nuestro propio bienestar. Entre otras cosas, necesito corroborar que “tenemos la mejor sanidad”, como dice la prensa para sentirme orgullosa de ello; mientras pueda escribir una especie de relato en todo el tiempo que pasa desde que entre hasta que…bueno, sigo aquí; continuaré alegando que “tenemos la peor sanidad de toda España”.

La Sanidad ha muerto. Nadie sabe cómo ha sido, nadie protesta por su muerte.

Publicado por

Itziarperc

El Periodismo es el oficio mas bonito del mundo. Y yo quiero formar parte de esa maravilla, comunicar.

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